Hoy realizamos el entrenamiento de los asistentes que nos ayudarán a llevar a cabo el campamento. Se citó a las 830 am, pero empezaron a llegar a las 930-10 y ya a las 1030 estábamos sentados listos para comenzar. Lo que Francesca y yo no sabíamos era que faltaba nuestro bautizó y el desayuno. El bautizó se realizó, no antes que unas palabras de Lucas, quien es el encargado de las tres bibliotecas acá en Ghana y el encargado de nuestra estadía y todo lo que eso concierne, con unas bandejas de cerámica llenas de ‘pito’ –la cerveza de la aldea hecha a base de harina y con un sabor agrio-. Prosiguieron con unas palabras de bienvenida y dándonos un nombre en el lenguaje nativo –frafra-. ‘Abutomalga’, refiriéndose al trabajo social y desarrollo, nombre dado a Francesca precedido por el famoso bautizo, en el cual le bañan la cabeza con ‘pito’. ‘Alotenga’, nombre con el cual fui bautizado, haciendo referencia a Ghana como país que seleccione. Ya se acercaba el medio día y decidimos comenzar nuestro largo entrenamiento. Esta fue nuestra primera experiencia con lo que nosotros decidimos nombrar TIA, siglas para ‘This is Africa’; que hace alusión a que las cosas acá se hacen como si el tiempo no transcurriera, en donde el destino pesa más que la voluntad. Donde el buen orador de la parroquia tiene una mansión la cual pasamos todos los días en mi trayectoria a Sherigu y es escuchado y alabado en la radio la mayoría del día –experiencia que me toca vivir en el taxi que me lleva todos los días a mi campamento-.
Ese día tuve mi primer malestar africano, que con el tiempo mi cuerpo ha construido mecanismos de defensa para combatirlos. Me levanté al calor de mi arropamiento, dada la previa fiebre, y al olor a pito. Decidimos dar una vuelta ya que cada 3 días es ‘market day’. Caminando por los barrales la gente nos saluda en frafra, ‘zanore’, ‘luong wane’ a lo cual uno responde ‘luon so’. Llevamos la cámara y si uno les pregunta que si se les puede tomar una foto, ellos asienten. Pero si uno decide tomar la foto sin preguntar, se molestan porque piensan que somos periodistas que quieren reproducir las fotos y sacar una ganancia. Pero en general son muy abiertos a que les tomen fotos aunque se sienten incomodos al frente de la cámara por lo cual la mayoría no sonríen. Al mostrarles la foto se atacan de la risa y se molestan entre sí. Antes de volver a nuestro hogar paramos a comprar ‘alvaro’, una soda local de pera y pina que quisiera llevar a Colombia.
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